Plan de seguridad en un evento. Un artículo de Josu Lizaso.

Me dedico al mundo de la seguridad y las emergencias desde hace 20 años: especialmente en eventos deportivos, culturales y sociales. De pequeño, mediano y gran formato; para mi todos son importantes. Mi formación es Grado en Prevención y Seguridad Integral con mención en Coordinación de Seguridad Pública. Estoy habilitado por el Ministerio de Interior como director de seguridad; y como técnico competente para la elaboración de planes de autoprotección por el Gobierno Vasco y el Gobierno Canario. Varios cursillos, jornadas y otras actividades formativas en las que participo periódicamente complementan el apartado de formación

Mi experiencia en el mundo de los eventos organizados comienza a los 16 años, organizando pequeños eventos entre el grupo de amigos. Poco a poco voy especializándome en la parte de la seguridad y la protección civil dentro de eventos mayores organizados por otras entidades. Todo esto permite tener una visión mucho más práctica a la hora de diseñar cualquier evento; asesorar a quien ostenta la máxima responsabilidad; y lógicamente, a la hora de evaluar los riesgos del evento.

 

Nos piden un plan de Seguridad

Así es como suele comenzar la conversación con la mayoría de los clientes nuevos, justo después de presentarse. En ocasiones el apellido del plan varía a emergencias, autoprotección, “Dispositivo de Riesgos Previsibles”, etc. Resulta un condicionante para la obtención de la correspondiente licencia o permiso para ejercer la actividad, por ejemplo, un evento. 

Pero ¿Qué es un plan de seguridad?

El plan de seguridad debe contener la información de tu evento, desde el inicio de las primeras tareas de montaje hasta la última tarea de desmontaje. Cuanto más completo sea mejor. Junto a la información del evento, es importante incorporar el organigrama de tu evento con sus funciones o localizaciones y su forma de contacto, normalmente móvil, email o canal de radiocomunicaciones. Esta información permite conocer al detalle la idea, la planificación e idiosincrasia de tu evento. Normalmente, aparte del interés económico existen otras expectativas a alcanzar.

Con la información obtenida en el párrafo anterior, ya se puede realizar un análisis o evaluación de los riesgos del evento. Riesgos que el propio evento puede generar (gran concentración de personas, pirotecnia, etc.); riesgos existentes en el espacio donde se celebra el evento; y por último (y no menos importante) los riesgos externos que pueden “estropearnos” la fiesta. La evaluación de riesgos y su clasificación permite establecer prioridades para hacer frente a todos estos riesgos. Los riesgos más graves necesitan mejores y mayores medidas y los riesgos leves pueden ser evitados, minimizados o controlados con medidas menores. Vulnerabilidad, amenaza, peligro, consecuencias, probabilidad, y otros conceptos similares plantean escenarios adversos en tu evento. Toda esta información detallada es otra parte que estará en el plan de seguridad de tu evento.

A pesar de haber puesto toda la carne en el asador, los imprevistos aparecen sin invitación en el evento. En la parte de seguridad y emergencias de tu evento, también. Menos mal que en la planificación contabas con ello. Un equipo al que previamente le has podido explicar los riesgos existentes, las medidas adoptadas para hacer frente a cada riesgo y cómo hacer frente a un problema de seguridad o a una emergencia es el mejor extintor para sofocar un conato de incendio. A esta parte le llaman el “plan de actuación en emergencias”. Con tranquilidad y contundencia es como se afrontan estas situaciones lo mejor posible. La mayoría de las situaciones no pasan de emergencias leves, de conatos gracias a las medidas adoptadas previamente, esto conviene reseñarlo. El incendio no se desarrolla porque al inicio del pequeño fuego se ha apagado con un extintor que tenía al alcance. Si no se apaga el pequeño incendio es cuando las llamas van creciendo y el fuego se extiende poco a poco a otros niveles.

El plan de seguridad debe contemplar una situación no deseada que desborde el evento y fuera de control, necesite la intervención de equipos públicos de seguridad y emergencias (policía, bomberos, técnicos de emergencias sanitarias, protección civil, etc.). En estos casos el personal que compone el organigrama también debe realizar tareas. Una evacuación controlada hasta un punto de reunión previamente establecido; un control de invitados o con necesidades especiales; gestión de traslados o información a familiares, por ejemplo.

Todo esto se puede (y se debería) crear desde los primeros momentos de tu proyecto. Un técnico de seguridad puede orientarte en elegir el lugar adecuado para colocar un escenario o alquilar una instalación; el cálculo del aforo máximo o la necesidad de contratar más personal o medios por determinados riesgos. Permite que avances en hacer realidad el evento con otra tranquilidad.

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